La sensibilidad de las palabras

Los pensamientos poseen un gran poder que generan inestabilidad a nuestros sentimientos, desalinean por completo nuestro cuerpo y, en ocasiones, nos retienen por un sinfín de horas en la cama. Nos dejan en la mayor vulnerabilidad preguntándonos constantemente qué es la vida. Nos consumen la esencia y nos encarcelan en una burbuja virtualizada por las propias necesidades del ser humano.

Los recuerdos comienzan a exaltarse, mientras que el cuerpo va perdiendo todas sus capas para contener las emociones reprimidas que decidimos guardar u olvidar. Nos obligamos a crear imágenes, sensaciones y pensamientos con la intención de sustituir lo que sucede con nosotros mismos, siendo así lo inventado más real que lo real.

Mi mundo ya no es el de antes porque no puedo sonreír, tocar, besar, abrazar y danzar. Mi realidad se ha convertido en una completa virtualidad, donde las palabras se codifican a través de una computadora y mi voz pierde la esencia para decir un te amo. He comenzado a sentir un gran vacío que se transforma en una burbuja de soledad, creada por esta realidad que se ha instalado e incorporado como una pulga sujetada a un perro.

Escrito por Darashea Toala
Fundadora de Piel Lírica

La noche de la verdad

Originalmente publicado en: Revista Salto al reverso #6

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Imagen por: Kristaps Bergfelds

Cierta noche, Alejandra recibió una extraña carta en su buzón. La carta decía: “Sé que llevas tiempo preguntándote por qué vives y a dónde vas. Si quieres saber las respuestas, te espero a medianoche en la azotea del edificio del frente”.

Alejandra quedó intrigada por aquel extraño mensaje. Era cierto, sin duda, que aquellas preguntas habían estado dando vueltas en su cabeza desde hacía ya mucho tiempo. Sobre todo desde la muerte de su hermano. ¿Pero cómo pudo haberse enterado aquella persona? ¿Cómo pudo saber cuáles eran exactamente las preguntas existenciales que le intrigaban?

Pasó todo el día siguiente pensando, considerando si acudir a la cita o no. Llegó a pensar que era una trampa, después de todo siempre tuvo dudas sobre si la muerte de su hermano realmente había sido un suicidio. ¿Y si fue un homicidio? ¿Y si la persona que envió la carta estaba directamente relacionada con ello?

Cuando llegó la noche en cuestión, Alejandra decidió no ir. A la mañana siguiente se fue a trabajar. Durante todo el día la embargó la sensación de haberse perdido de algo, como si encontrarse con aquella persona fuese realmente importante. Pero racionalizó y se convenció de haber tomado la decisión correcta.

Al llegar a su casa por la noche, otra carta le esperaba. La carta decía: “¿Aún piensas que fue una buena decisión no vernos? Tu hermano pensó lo mismo cuando recibió su carta. Él asistió al tercer y último llamado. Este es el segundo llamado para ti: entérate de la verdad. Te espero a medianoche en el edificio del frente.”
Alejandra se llenó de emociones en conflicto, una mezcla de rabia e intriga. ¿Y si sus sospechas eran ciertas?

Decidió ir. Durante la cita no pasó nada fuera de lo común. El remitente le habló alrededor de veintiún minutos y Alejandra regresó a su casa. En esa conversación se enteró de por qué el ser humano vive y a dónde va. Aquella noche Alejandra se suicidó.


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¿Cómo decides qué, cómo, cuándo y cuánto comer?

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

Hay ideas sobre la alimentación que se nos han transmitido de forma explícita. Por ejemplo, que debemos incluir frutas y verduras en nuestra dieta diaria o que las porciones deben adecuarse a nuestro gasto calórico. Hay otras que se nos han heredado de forma implícita, incluyendo las que se vinculan con la culpa. Y para complicar un poco más las cosas, detrás de la instauración de conceptos sobre lo que es adecuado y lo que no, hay emociones que definen cómo nos relacionamos con esos conceptos.
En este episodio, Kendra Carrión Vivar nos presenta potenciales vínculos entre nuestras perspectivas alrededor de la alimentación, la religión y la sociedad.

No importa el día, el lugar en el que estés, el estado de ánimo en el que te encuentres o tu condición socioeconómica: tu cuerpo necesita energía. Si bien la alimentación no es la única fuente, es la más importante. En culturas distintas se promueven una diversidad de prácticas y paradigmas alrededor de la alimentación, algunos de los cuales pueden resultar contradictorios: que si se debe comer mucha proteína animal o ninguna, que si se deben seguir horarios fijos o adaptados a lo que el cuerpo “pida”, entre otros.

Pero más allá de los detalles de cómo elegimos la composición de nuestros platos, con el episodio de esta semana y la transmisión en vivo correspondiente nos enfocamos en las ideas detrás de estas elecciones, principalmente en aquellas sobre las que no hemos decidido sino que nos han sido “heredadas” sin que nos demos cuenta. Una de estas herencias es la culpa; aunque viene del cristianismo, se ha expandido a muchos otros espacios, enfatizando en la alimentación.

Aquí algunas reflexiones y conclusiones al respecto: 

– Mi elección de cómo y qué comer depende de paradigmas explícitos e implícitos (como la culpa). Puede sonar a exageración, especialmente si ni siquiera practicamos activamente las consignas de alguna religión, pero aquí van algunos ejemplos: hay culpa detrás del no querer comer cuando chicxs y nuestros padres o madres nos “recuerdan” que hay quienes no tienen qué comer y, por tanto, es nuestra responsabilidad hacerlo; hay culpa cuando nos apetece comida chatarra en medio de un proceso para bajar de peso o de vivir de una forma más saludable; hay culpa, en los días en que a las mujeres se nos alborotan las hormonas, solo nos place comer dulces; y, hay culpa también cuando por bajones en estados de ánimo no queremos comer. Así que, con o sin invitación, pareciera que la culpa si hace presencia en nuestra alimentación cual arroz con pollo en toda fiesta.

– Para y observa. ¿Qué ideas definen tus decisiones? ¿De dónde provienen? ¿Te siguen funcionando? Así como la culpa, seguramente hay otras emociones y pensamientos escondidos detrás de lo que hacemos. El problema no es que estén ahí, el problema es que lo hagan sin que nos demos cuenta y que decidan por nosotrxs, o que los hayamos utilizado por tanto tiempo y pretendamos seguir haciéndolo aunque ya no sirven más. ¿Te lo has preguntado antes?

– Las “recomendaciones” no siempre te funcionarán. Escucha a tu cuerpo. Busca ayuda profesional de ser necesario. Como siempre, habrán muchas opciones y cada persona te recomendará lo que le funcionó. No obstante, lo que realmente importa es cómo nos sentimos al ponerlas en práctica (de decidir hacerlo). Nuestra sabiduría interna normalmente nos envía luces sobre lo que nuestro cuerpo necesita y lo que nos hace bien, démosle crédito y tratemos de escucharla. ¡Nos puede sorprender!

Para finalizar, solo quería recordarles que este episodio es el primero de la miniserie sobre la culpa. La siguiente semana conversaremos sobre la culpa y su relación (o no) con la búsqueda personal de nuestra versión de espiritualidad.

LLUVIA DE FEBRERO

Hubiésemos tomado las palabras no alcanzadas de nuestras bocas para sumergirnos. La lluvia, el pajarito, el libro y Vicentico. Todo tibio como la tierra húmeda, mirando el salado desde una mesita chueca, todo apolillado y casi perdido.

Y la vida sonreía debajo de los cristales que obsequiaba el cielo y el corazón partido con cada gesto. Todo no es desaliento, he dicho que la vida sonreía en aquel momento. Y no contenta con eso, silenció el murmullo y me lo puso en los ojos. Atolondrada mirando el vacío mientras él estimulaba su cerebro, y su corazón inmune para el mío decadente.

« Estoy triste » me decía mientras veía el fondo de la botella. Pero así es la cosa. Al rato la vida de mis labios que sonreía nombraba sin nombres y el corazón se seguía doliendo. « tengo una rabia retenida » dije enseguida y ya no más. Sorbo directo a las venas y al olvido que se levanta a las 6am.

Parece que nadie entiende, parece que Nadie ha desaparecido entre el manto gris de la ciudad, y él en su momento glorioso de tranquilidad frente a mi inquebrantable e impredecible alma. Y yo en un tumulto de emociones retenidas, queriendo ponerle cualquier concepto a lo que se llamase amor.

Me había dicho cabreado que escribiese, o que le escribiese. Pero de hacerlo, como ahora, solemnemente el alma se agita como cuando solo ella siente y sufre por un placer ambigüo. Y para variar amanecí triste y de lado de la mort. Para variar las horas se hacían eternas antes de la despedida. Tal vez la última de mi ingenuidad arrebatada.

Tal vez, porque a la mort le gusta jugar y yo siempre pierdo. Porque la mort me llama y yo le pierdo. Porque la mort va conmigo y yo me pierdo.

Es el turno de la estructura – la versión de Kle

Fotografía: Klelia Guerrero García

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Y llega la segunda versión: el quiebre de estructuras, la sensación de vacío. Entre mis confesiones se incluyen los cambios más fuertes e importantes que viví durante la primera temporada y, por supuesto, lo que queda por trabajar.

Esta es nuestra segunda semana de episodios especiales, generados como apertura a la segunda temporada de Adultez Verde podcast. Como es usual, les comparto algunas reflexiones sobre las conclusiones del episodio y la transmisión en vivo:

– Eres un material en construcción, aprovecha ese potencial. No se trata de echar las cosas por la borda todos los días cediendo ante las dificultades que cualquier decisión implica. Todo lo contrario. En función de lo que decidas tuyo, de tu postura ante la vida y del valor que quieres compartir, tienes la capacidad de reinventarse a diario. Mi autopercepción de “estructurada” me limitó por mucho tiempo y me encerró en el cuadrado que yo misma me dibujé. Sin embargo, ahora trabajo día a día por revisar las cosas que me están funcionando y las que no. Me doy la oportunidad de tratar cosas nuevas que pueden o no ser mejores que lo que conozco, pero que me dejan la experiencia de haberlas probado y pueden fortalecer mis procesos.

Independientemente de dónde estés hoy, puedes empezar a construir lo que sueñas y mereces. Hay un concepto en economía que se denomina “costo hundido”. Se refiere a los costos en los que se ha incurrido con algún objetivo en particular y que no se pueden recuperar, incluso si nos arrepentimos y echamos marcha atrás. Para llegar al punto de la vida en el que estás seguramente has incurrido en costos (tiempo, dinero, relaciones, esfuerzo, lo que pinte). Y muchxs deciden seguir donde están porque “ya llevan mucho tiempo ahí” o “ya han dedicado x años a eso”… ¿Tiene sentido? Me suena a no querer comprar libros nuevos porque los que lo me gustaron los que compré. Lo hecho hecho está; no puedes cambiar el pasado pero si tomar las riendas de tu presente, decidiendo y aprovechando lo que hoy tienes en tus manos.

Observa sobre qué cosas no estás decidiendo y define pequeños pasos en esa línea. En la transmisión en vivo y como palabra de la semana, enfatizamos en los “saltos de fe” y en que estos no deben ser gigantes para acercarnos a dónde queremos estar. Es más, ir probando direcciones puede ser la mejor forma de calibrar nuestra brújula interna y tener mayor claridad para cuando demos saltos mayores.

¿Qué tanto aplico esto? Aún muy poco, pero lo tengo presente, me lo recuerdo a menudo.
¿Que si me desespero? Sí, muchas veces. Sin embargo, siento que con cada vez que me lo recuerdo, que me pregunto, que intento calibrar mi brújula, mi conexión conmigo y con el universo se aclara, se fortalece. Esa es el mejor incentivo para seguirlo intentando.

Excelencia, no perfección

Originalmente publicado en Salto al Reverso

Fotografía y dibujo: Klelia Guerrero García

¿Qué significa excelencia?
La versión del diccionario
es legitimada a diario:
calidad que da licencia
de merecer reverencia.
Mientras tanto, ser perfecto
requiere de algo selecto,
algo que cumpla la lista
—lo deseado en toda arista—
sin el mínimo defecto.

Lo que a veces se me olvida
es que la perfección suplica
una utopía que implica
descontentos de por vida
que no ofrecen salvavida.
Y al aterrizar mis sueños,
ya sean grandes o pequeños,
cuando he intentado buscarla
no llegué nunca a encontrarla…
¡No llegué a pasar de ensueños!

Elizabeth Gilbert dijo
que la Gran Magia pulula,
de varias formas ulula,
hasta que encuentra cobijo,
no importa qué tan prolijo.
Para materializarse
necesita trabajarse;
y podrá ser rechazada,
o por pocos apreciada,
pero trasciende al probarse.

Porque crear no se trata
solamente del producto;
da valor al ser conducto
de aquello que nos “maltrata”
y expectativas arrebata.
Incluso si la perfección
nos brinda algo de dirección,
abogo por la excelencia
en cada intento, en su esencia,
y frutos sin gran dilección.

¡Ha hablado la energía! La versión de Taty

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Depositphotos

Once episodios publicados, muchas noches de ideación y destrucción de ideas, cerca de veinte entrevistas grabadas y una lista interminable de cosas de las que nos gustaría hablar son parte de los seis meses que hemos vivido desde que tomamos la decisión de construir nuestro podcast Adultez Verde.
En la primera pieza de las dos semanas especiales previstas para la introducción de la segunda temporada, Taty nos cuenta su versión de los hechos. ¿Cómo resume ella su experiencia y aprendizajes de la primera temporada? Pasión, retos y emoción la describen bastante bien.

Para estas semanas especiales, nuestro cómplice ha sido Donovan Rocester, editor general de Editorial Sabotaje, coeditor de Salto al Reverso y un amigo muy cercano. Al tener las primeras conversaciones sobre lo que queríamos transmitir en este periodo y en las entrevistas y transmisiones en vivo que se harían para ese fin, la primera analogía que se le ocurrió es que Taty y yo hacemos juntas un encendedor: ella es el combustible, la energía; y yo, la estructura. Sin el combustible, la estructura no es más que un cuerpo inerte y poco funcional. Sin la estructura, el combustible se puede desvanecer en solo un instante. No obstante, juntos, producen fuego de una forma dosificada, que garantiza su funcionamiento más prolongado.

Y, en efecto, así es. Los días en los que Taty llega con mil y una ideas maravillosas de lo que se podría hacer para mejorar y potenciar nuestro proyecto, yo sirvo de cable a tierra. Mis preguntas usuales incluyen: ¿Con qué objetivo lo haremos? ¿Cómo lo haremos? ¿Qué necesitamos alistar para que, de hacerlo, funcione de la forma que esperamos? Al contrario, los días en que yo me quedo atorada en la estructura y me frustro por buscar la perfección, ella me  repite que la excelencia no necesita de perfección; me recuerda por qué estamos haciendo lo que hacemos; me inspira a fluir mientras cumplo con los compromisos que este proyecto implica.

En el episodio y en la transmisión en vivo correspondientes a su perspectiva, nos propone tres ideas importantes:
Viraliza la vulnerabilidad: Para nosotras tampoco fue fácil. Aceptar cómo nos escuchamos y los niveles de dispersión con los que intervenimos en las entrevistas, son solo dos ejemplos de las múltiples autocríticas que nos hacemos día a día. Sin embargo, combinar nuestras personalidades nos dió el empuje necesario para lanzarnos y descubrir que ser vulnerable no es tan difícil. Todo lo contrario, puede ser gratamente liberador y enriquecedor.
Atrévete a actuar, incluso con miedo: Sí, lanzarnos a grabar nos costó, aprender sobre los programas y herramientas que debíamos utilizar y descubrir la mejor forma de trabajar juntas tampoco ha sido fácil. Pero si tenemos que elegir la parte que más nos “detuvo” fue publicar lo que estábamos haciendo, promocionar nuestro proyecto allí afuera, donde lo podían rechazar. Todo nos asustaba. Como escuché en una entrevista hace unos días, lo que generalmente nos detiene es tomarnos nuestro arte de forma muy personal. Pero los frutos de nuestra creación y de nuestro trabajo, más que protección y defensoría, necesitan de críticas y retroalimentación para mejorar, para pulirse y trascender.
Crea y sé comunidad con las personas que te rodean: Como hemos contado en innumerables ocasiones, este proyecto nació de una conversación profunda entre dos amigas que estaban pasando por crisis que tenían mucho en común y se nutre de conversaciones espontáneas con personas que conocemos y que se animan a contar su propia versión de los temas que consideramos valiosos. Pero recuerda, aún si no tuviéramos ninguna duda o experiencia en común, hay algo que nos une y que supera esas especificidades: todxs somos seres humanos.

Así que si no has visto todavía nuestro episodio “Primer acto . la versión de Taty”, te invito a verlo. Quien sabe y, a través de las confesiones allí expuestas, te puedes encontrar con espacios en tu vida en los que has tenido cambios de perspectiva, en los que has tenido que hacer rediseños diarios y en los que no te has atrevido a hacer mucho. Además, solo así entiendas mejor nuestro episodio de la siguiente semana 😉

Pausa necesaria

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

Adultez Verde ha llegado al fin de su primera temporada. Luego de meses de preparación y de 11 episodios publicados, llegó el momento de poner en práctica una de las recomendaciones más frecuentes en nuestro podcast: Pausar, observar y cuestionar si las cosas están avanzando en la dirección que buscamos.

Hace aproximadamente dos semanas se sentía la “presión” de esta introspección: la incertidumbre sobre qué, cómo y cuándo haríamos, hizo presencia desde el minuto cero. Alrededor de los mismos días, yo estuve en esas etapas de pocas energías, de procesos laborales intensos y de elevadas dosis de procrastinación. Y es allí donde la vida me recordó el valor de trabajar en equipo, de tener alguien que nos dé el tirón de orejas para volver la atención hacia lo que realmente importa.

Con la vuelta de Taty a Ecuador, la emoción del “¡por fin juntas!” nos invadió. Mientras esperábamos que esto sucediera, surgieron muchas expectativas de lo que podríamos hacer con las nuevas condiciones. Cuando finalmente ocurre, decidimos trabajar juntas y en presencial cada jueves.

El pasado jueves, luego de la grabación de un episodio y de nuestra transmisión en vivo, llegó el momento cero: ¿Cómo luciría nuestro proceso de redefinición y de reconstrucción?

Como antecedente, en una coincidencia de esas que no se pueden llamar coincidencias, el día anterior una amiga de Tats, Melanie Moscoso, nos había puesto frente a frente con el hecho de que nuestra visión del proyecto y del valor que queríamos ofrecer no estaba del todo aterrizada. Con una jornada tan divertida como demandante, logramos mejorar esa situación.

Así, de vuelta al proceso creativo de aquel jueves, luego de una corta actualización semanal y del “hit” producido con la cena, finalmente vimos la luz: este proceso de restructuración busca humanizar nuestro contenido, agregar eficiencia a nuestra entrega de valor y comunicar mejor (si, pese a tener un podcast, estamos consientes de que la comunicación no es nuestro fuerte 😅).

Más allá de los detalles específicos con respecto a estos cambios, fue lindo reconectar con nuestras motivaciones primarias del proyecto y con las razones por las que iniciamos a trabajar en él. Fue hermoso ver cómo Taty reconocía mi humanidad y la acompañaba y, a partir de eso, cómo pude reconocer mi propia humanidad.

Entonces, ese proceso de introspección organizacional que teníamos previsto se convirtió –al menos de mi lado– en introspección individual sobre mis motivaciones, responsabilidades y anhelos para con Adultez Verde; se volvió agradecimiento por la energía, entusiasmo y soporte de mi “partner in crime”; me regaló la alegría de observar que hemos logrado hacer de ese sueño, una realidad que supera nuestras limitaciones y paradigmas individuales.

Me despido de esta edición especial con un par de preguntas: ¿Cuál es la motivación o sueño que más trasciende tus condiciones de individuo? ¿Cómo se siente ser parte de eso? ¿Estás alimentando ese espacio, de forma consciente y constante? Mientras respondes esas preguntas, ama, agradece y abraza esos sueños o motivos, ya que seguramente son gran parte del combustible de tu día a día.

Si te sientes insegurx sobre tu respuesta a la primera pregunta, te invito a observar alrededor. Puede ser algo muy específico como un proyecto familiar, de trabajo o un viaje, pero no hace falta ir a tal detalle: con tu sola existencia eres parte de una gran familia (la humanidad), que comparte una misma casa (nuestro querido planeta Tierra). Y si estás leyendo esto significa que tienes la oportunidad de compartir tus dones con esa familia y en esa casa, de soñar y construir solx o con compañía, de redefinirte… ¿Cómo la vas a aprovechar?

¿Manejo mis interacciones digitales o estas me manejan a mí?

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

Las nuevas tecnologías de información y comunicación, la internet y las redes sociales han dado un vuelco a la forma en que percibimos el mundo y nos desenvolvemos en él. Hay resultados maravillosos de su uso pero, a pesar de que la velocidad de evolución y los niveles de incidencia de estos espacios son cada vez mayores, nada nos prepara para ser parte de la montaña rusa que involucra este “universo paralelo”.

Cuando somos pequeñxs, recibimos una introducción, una preparación progresiva, a varias áreas de la vida. El uso de este tipo de plataformas no es una de esas incluso en un contexto en el que nuestras vidas han migrado en gran parte hacia ellas. Así, aun cuando no es su intención afectarnos, podemos enfrentar efectos colaterales como distracción excesiva, ansiedad, potenciación de discursos negativos, invasión de la privacidad, imposición de estereotipos y expectativas inalcanzables y hasta desconexión con nuestros seres queridos.

Por esto, en nuestro episodio 11,  conversamos con Federica Vons sobre la ética digital y las aristas en las que podemos trabajar para mejorar esta situación.

….

Como siempre, aprovecho este espacio para compartir mis reflexiones personales a partir de las conclusiones, conversaciones e interacciones con el público que se generan en torno al episodio de la semana. En esta ocasión, se resumen en tres puntos:

El primero es la búsqueda de información. Como mencionamos en el episodio, todos somos influencia en nuestras comunidades, sin importar su tamaño, por lo que nuestras acciones —o la falta de estas— tienen impacto en nuestro entorno. Por tanto, la toma de decisiones fundamentadas sobre cómo queremos manejarnos en el mundo digital es imperativa, tal y como lo es en el mundo físico. ¿Cuánto tiempo queremos dedicarle? ¿Qué contenido quiero recibir y compartir? ¿Qué canales voy a usar? Pero, tal vez, la más importante sea: ¿Cuáles son mis motivaciones detrás de lo que decido hacer o dejar de hacer?

El segundo tiene que ver con dar y recibir ayuda. Muchas de las “metidas de pata” en el mundo digital surgen de las brechas de elementos y espacios que nos ayuden a entenderlo y aprovecharlo mejor. Considerando que el espectro de conocimiento y consciencia alrededor del uso de estas herramientas es tan amplio como el de seres humanos —o potenciales usuarios—, es vital que reconozcamos nuestro rol de “educadorxs” y contagiemos en el sentido de responsabilidad sobre el uso de estas herramientas a quienes están “detrás” de nosotros en ese espectro y dentro de nuestro círculo de influencia. Esto puede verse como compartir consejos con colegas de trabajo, ofrecer guía y ayuda en su uso a hijos, sobrinos o padres —yo lo sé, este último a veces cuesta mucho 😅—, entre otras.

El tercero trata de la democratizacion de la opinión pública a través de los espacios digitales y, particularmente, de las redes sociales. Puntualizo dos características sobre las que propongo trabajar:

– La regla de la mayoría, principio básico de la democracia, puede volverse antidemocrática cuando afecta derechos fundamentales. En el contexto de la redes sociales, que algo sea tendencia o reciba apoyo público generalizado no lo valida ni lo vuelve adecuado. ¿Va en contra de mis principios personales o de algún derecho humano? ¿Es discriminatorio o infunde sentimientos de división? ¿Realmente agrega valor a la conversación? ¿Proviene de fuentes confiables? Esos son los filtros a los que, dado el poder que la democracia nos otorga, debemos confrontar cada cosa que compartimos.

– El reconocimiento de las divergencias es primordial para desarrollar una vida en libertad. Aunque es poco probable que eso ocurra en igualdad de condiciones para todos los miembros cómo supone la democracia —ya que nuestro “poder” está correlacionado con el tamaño de nuestras redes—, sea con una comunidad grande o una pequeña, todxs tengamos la oportunidad de compartir nuestra postura ante temas contemporáneos, bajo el principio del respeto mutuo y más allá de las diferencias de opinión.

Para finalizar, lxs invito a identificar espacios de mejora en el manejo de su universo digital. Para aprovechar todo el potencial que estos espacios nos ofrecen, necesitamos recordar que todo poder viene siempre atado a una responsabilidad. Observar y empoderarnos de ambas caras de la moneda no es una opción, es nuestra obligación.