Ganando perspectiva desde las montañas

Publicado originalmente en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

¿De qué disfrutamos?

Los pasatiempos: algunos duran muy poco y se convierten en memorias antes de que nos demos cuenta; otros, aún con una entrada aparentemente inofensiva, van ganando terreno en nuestras vidas y llegan para quedarse. No importa si se quedan o se van, normalmente nos dejan “regalos” que no estaban en el contrato (la decisión de practicarlos). Es decir, nos muestran versiones de nosotras/os que no conocíamos o nos enseñan a desarrollar cualidades que no se nos dan tan fácilmente.

Por esto, el episodio 4 de Adultez Verde: Ganando perspectiva desde las montañas, conversamos con Carlos Trujillo para rendir tributo a las sorpresas y enseñanzas que nos han dejado tan curiosos personajes.



Era “oficialmente” feriado nacional, pero me desperté temprano porque tenía un pendiente de trabajo que, pese a parecer corto, se dilató y me invadió el fin de semana. Esto, para completar una semana en la que, con el fin de definir o implementar estrategias alrededor del podcast, pasé más tiempo del que acostumbro frente a una pantalla. De cualquier modo, llegó el sábado y con ello una visita. Así que más allá de los pendientes decidí desconectarme y proponer un paseo en el campo. Aquí un par de comentarios sobre mi propia y más reciente experiencia con los pasatiempos y las montañas, y la nuevas perspectiva que me dio sobre las conclusiones expuestas tanto en el episodio como en nuestra transmisión en vivo:

Los hobbies pueden ayudarte a conocer gente nueva y diversa
Si, es cierto. Los pasatiempos ayudan a permear ese filtro “burbuja” que las redes sociales tanto físicas como digitales causan al reforzar únicamente la práctica de lo que ya sabemos que nos gusta. No obstante, este razonamiento también funciona al revés: rodearnos de diversidad y tratar activamente de conocer personas fuera de esa burbuja puede acercarnos a nuevas posibilidades, perspectivas y actividades; puede actuar como un recordatorio orgánico de la riqueza que ofrece el probar(nos) en espacios que están fuera de nuestra zona cómoda. En nuestro caso, sin planearlo, cuatro personas con diferencias de orígen y residencia, edad y preferencias, que no se conocían más allá de intercambios muy puntuales, decidieron juntarase y ser parte de la salida.

También regalan dosis de humildad, nos recuerdan lo mucho que tenemos por mejorar y soltar
Soy estructurada para algunas cosas, y me gusta la “claridad” —concepto en el que, a veces, incluyo la ilusion de control— sobre cómo será mi día, a qué le dedicaré tiempo o cuál es el proceso que seguiré en torno a cualquier objetivo. Esta vez, al estar ocupada con el trabajo, decidí transferir la responsabilidad de la organización. Lanzarme a ser parte de algo planificado por alguien más, sin tener idea alguna de qué incluiría y, por tanto, sin saber cómo prepararme para ello —¿debía llevar traje de baño? ¿Habría comida? ¿Necesitaríamos pagar entrada?— no es lo que acostumbro, pero me lo permití. ¿Qué era lo peor que podía pasar? Fue un ejercicio pequeño pero no menos valioso para soltar un poco esa necesidad de control, para fluir y aprovechar el contexto con lo que viene, con gran potencial si se logra extrapolar conscientemente a otras situaciones. Y es que esa sensación de cualquier control se reafirmó como ilusoria cuando, pese a que no todas/os querían bañarse en el río para evitar el frío, su “decisión” solo fue válida hasta que el clima se decidió por la lluvia y nos empapó en el camino de regreso hasta el auto (30 minutos aproximadamente).

La clave es encontrar tu propio ritmo y disfrutar con quienes te acompañan, como en la vida
Nuestra condición física y el nivel experiencia en terrenos retadores como ese, eran distintos. Nuestras expectativas sobre cómo sería el día y nuestra apreciación de la naturaleza muy probablemente también diferían. En consecuencia, cada uno eligió el ritmo al que ir, la profundidad del agua en la que nadar, el número de fotos que quiso capturar, la cantidad de agua que llevar… Respetar la individualidad, mientras se mantiene la empatía de grupo, de estar alertas y dispuestas/os a ofrecer nuestra ayuda si alguien más está en problemas es un enfoque con gran valor para aprovechar mejor nuestra existencia.

Quizás nada de esto te resulte nuevo pero creo que, en conjunto, conlleva un recordatorio poderoso: la invitación a explorar, no solo a través del hacer como resultado, sino también de la forma de hacer; con curiosidad genuina sobre lo que hay afuera y con apertura y versatilidad, a la aventura.

¿Nos dejamos sorprender?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s