¿Cómo elegimos nuestro vestuario?

Publicado originalmente en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Según la ocasión, podemos escoger prendas muy cómodas o muy sofisticadas, coloridas o de tonos neutros, atrevidas o recatadas. Dado el contexto, cada persona construye su estilo (con o sin intención), en función de lo que valora y de las influencias que recibe.

Nuestro vestuario es, quizás, la forma más frecuente de comunicación con el mundo y con nosotras(os) mismas(os): si estamos tristes, tendemos a ponerle menos empeño; si celebramos algo, le dedicamos más cuidado del usual. Lo interesante, es que pese a su importancia, no siempre somos conscientes del mensaje de identidad y el poder (energías) que conlleva.

En el episodio 5 de Adultez Verde: Encontrando nuestra identidad a través de la moda, conversamos con Sasha Santamaría sobre cómo escucharnos y comunicarnos a través del arte del vestir.

Una de las conclusiones del episodio, es que nuestro estilo y preferencias al vestir evolucionan en el tiempo, al igual que nosotras(os). Sin embargo, revisando un álbum de fotos mientras buscaba fails de estilo para nuestras publicaciones, luego de la transmisión en vivo de la semana, encontré también fotos de mi niñez que me dejaron algunas reflexiones.

Algo de contexto para lo que viene:
Cuenta la leyenda que, antes de hablar siquiera con claridad, aprendí los colores y formas de mi vestuario para usarlo y combinarlo según mis propios gustos. Cuenta también que el espacio en el que más temprano se notó mi terquedad fue, precisamente, en la elección de mi vestuario.

Con eso, les resumo lo que llamó mi atención en las fotos de mi niñez: aun cuando elegía mi ropa consistentemente, no encuentro un estilo definido ni en colores, ni en tamaños, ni en combinaciones (pueden ver una muestra en el collage a continuación). Todo lo contrario, creo que aprovechaba cada contexto y cada atuendo para que fortalezca el brillo en mis ojos, para que realce mi esencia más allá del cómo se veía, reforzando otra de las conclusiones del episodio: nuestro vestuario es la forma de compartir, sin palabras, quiénes somos y qué nos mueve.

Selección de fotografías: Klelia Guerrero García

Y llama mi atención porque se dice que, en muchos sentidos, al nacer somos como una hoja en blanco y que vamos aprendiendo de nuestro entorno en la medida en la que vamos creciendo. ¿En qué momento ese aprendizaje me hizo olvidar lo que hacía naturalmente cuando pequeña? Y si no tener estilo definido es lo natural, ¿esto refuta nuestra primera conclusión? Y es que al final del día, el vestuario es un constructo social, y es este el que evoluciona en el tiempo, al igual que la interpretación que cada persona hace de ese constructo.

Nuestra tercera y última conclusión del episodio es que la ropa tiene poder y que, por tanto, es nuestra responsabilidad descubrirlo y aprovecharlo. Si lo que nos ponemos da un mensaje diario de quiénes somos y qué nos importa, es bastante lógico que dediquemos algo de tiempo para observarlo y optimizarlo. En el collage, la foto inferior derecha me muestra que, cuando pequeña, también sabía cómo hacer eso: me auto-confeccioné una corona de tela, le puse adornos y la usaba en casa.

¡Cuánta sabiduría, pequeña Klelia! ¡Gracias por todas tus enseñanzas de esta semana!

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