¿Por qué me afecta la apariencia física de los demás?

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Cuando alguien decide tomar una oferta laboral, mudarse, iniciar una relación, apoyar un equipo de fútbol… ¿Cómo reaccionamos?

Pues, generalmente, con curiosidad, emoción y —bajo un contexto ideal— empatía. No obstante, las modificaciones corporales, más si se trata de tatuajes, piercings o expansiones, tienden a despertar otro tipo de reacciones: entran en acción nuestros preconceptos y despiertan sensaciones de juicio. Esto se agrava cuando nuestra reacción ante estos depende de las características (físicas, sociales y económicas) de quienes los lucen, convirtiendo así algo tan sencillo, una cuestión de gustos personales, en un detonante social con gran impacto.

Por eso, en el episodio 10 “Tatuajes: pre concepciones y (re) definiciones” conversamos con Enrique Crespo, un gran amigo que ha logrado “lucir” este arte incluso al ocupar cargos directivos en contextos tradicionalistas.

En alguna clase de yoga, nuestro maestro dijo: una de las “debilidades” de la humanidad es que confía demasiado en sus ojos. Tenemos cinco —si no seis— sentidos, pero dejamos que los ojos definan tanto de lo que percibimos del mundo, de nuestra vida y de quienes tenemos alrededor.

Este recordatorio es importante porque, si no tuviéramos ojos, el cómo lucen o dejan de lucir los demás, no tendría la más mínima importancia. Sin embargo, tenemos ojos y es innegable que nos aportan información. En este sentido, la invitación de esta nota —a partir de la transmisión en vivo y las conclusiones de la semana— es que quizás podemos aprovechar mejor, de forma más consciente, la información que estos nos aportan.

La primera conclusión es que todxs podemos y estamos en la responsabilidad de contribuir al cambio de mentalidad con respecto juzgamiento de la apariencia física. Creo que, independientemente de lo que hagamos, dónde vivamos, o qué roles desempeñemos, esa contribución inicia en mi relación conmigo. Con tanta influencia externa, esa relación de autocuidado y apreciación personal —con énfasis en la percepción y concepción de nuestra apariencia física— se puede alejar de nuestra esencia y de lo que realmente nos mueve.

Para quienes estamos en posiciones de “privilegio”, la segunda conclusión resalta la responsabilidad que tenemos para liderar y abrir camino con el ejemplo. Y la parte más importante aquí es que observemos nuestra propia versión de privilegio, ya que no solo se trata de nuestra posición profesional, status social, independencia económica o rol familiar: todxs tenemos un espacio en el que somos influencia y referencia, incluso sin darnos cuenta.

Finalmente, si quieres hacerte un tatuaje o cualquier modificación corporal, como con toda decisión, te invitamos a que te informes y que observes las razones por las que decides hacerlo o no. Actuar desde una causa inadecuada puede hacer que nos arrepintamos más adelante; una situación no tan ideal cuando las modificaciones en cuestión son irreversibles o al menos muy difíciles de revertir.

Y más allá de si estás pensando en hacerte o no una modificación corporal, el amigarnos con nuestra propia imagen y respetar realmente la de los demás es primordial para aprovechar plenamente nuestra existencia. Nada de lo externo cambia quiénes somos, nuestra capacidad o valor. Lo propio aplica para todos los seres humanos que encontremos en este viaje con fecha de caducidad desconocida pero inminente, en esta “chulla vida”.

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