¿Manejo mis interacciones digitales o estas me manejan a mí?

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

Las nuevas tecnologías de información y comunicación, la internet y las redes sociales han dado un vuelco a la forma en que percibimos el mundo y nos desenvolvemos en él. Hay resultados maravillosos de su uso pero, a pesar de que la velocidad de evolución y los niveles de incidencia de estos espacios son cada vez mayores, nada nos prepara para ser parte de la montaña rusa que involucra este “universo paralelo”.

Cuando somos pequeñxs, recibimos una introducción, una preparación progresiva, a varias áreas de la vida. El uso de este tipo de plataformas no es una de esas incluso en un contexto en el que nuestras vidas han migrado en gran parte hacia ellas. Así, aun cuando no es su intención afectarnos, podemos enfrentar efectos colaterales como distracción excesiva, ansiedad, potenciación de discursos negativos, invasión de la privacidad, imposición de estereotipos y expectativas inalcanzables y hasta desconexión con nuestros seres queridos.

Por esto, en nuestro episodio 11,  conversamos con Federica Vons sobre la ética digital y las aristas en las que podemos trabajar para mejorar esta situación.

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Como siempre, aprovecho este espacio para compartir mis reflexiones personales a partir de las conclusiones, conversaciones e interacciones con el público que se generan en torno al episodio de la semana. En esta ocasión, se resumen en tres puntos:

El primero es la búsqueda de información. Como mencionamos en el episodio, todos somos influencia en nuestras comunidades, sin importar su tamaño, por lo que nuestras acciones —o la falta de estas— tienen impacto en nuestro entorno. Por tanto, la toma de decisiones fundamentadas sobre cómo queremos manejarnos en el mundo digital es imperativa, tal y como lo es en el mundo físico. ¿Cuánto tiempo queremos dedicarle? ¿Qué contenido quiero recibir y compartir? ¿Qué canales voy a usar? Pero, tal vez, la más importante sea: ¿Cuáles son mis motivaciones detrás de lo que decido hacer o dejar de hacer?

El segundo tiene que ver con dar y recibir ayuda. Muchas de las “metidas de pata” en el mundo digital surgen de las brechas de elementos y espacios que nos ayuden a entenderlo y aprovecharlo mejor. Considerando que el espectro de conocimiento y consciencia alrededor del uso de estas herramientas es tan amplio como el de seres humanos —o potenciales usuarios—, es vital que reconozcamos nuestro rol de “educadorxs” y contagiemos en el sentido de responsabilidad sobre el uso de estas herramientas a quienes están “detrás” de nosotros en ese espectro y dentro de nuestro círculo de influencia. Esto puede verse como compartir consejos con colegas de trabajo, ofrecer guía y ayuda en su uso a hijos, sobrinos o padres —yo lo sé, este último a veces cuesta mucho 😅—, entre otras.

El tercero trata de la democratizacion de la opinión pública a través de los espacios digitales y, particularmente, de las redes sociales. Puntualizo dos características sobre las que propongo trabajar:

– La regla de la mayoría, principio básico de la democracia, puede volverse antidemocrática cuando afecta derechos fundamentales. En el contexto de la redes sociales, que algo sea tendencia o reciba apoyo público generalizado no lo valida ni lo vuelve adecuado. ¿Va en contra de mis principios personales o de algún derecho humano? ¿Es discriminatorio o infunde sentimientos de división? ¿Realmente agrega valor a la conversación? ¿Proviene de fuentes confiables? Esos son los filtros a los que, dado el poder que la democracia nos otorga, debemos confrontar cada cosa que compartimos.

– El reconocimiento de las divergencias es primordial para desarrollar una vida en libertad. Aunque es poco probable que eso ocurra en igualdad de condiciones para todos los miembros cómo supone la democracia —ya que nuestro “poder” está correlacionado con el tamaño de nuestras redes—, sea con una comunidad grande o una pequeña, todxs tengamos la oportunidad de compartir nuestra postura ante temas contemporáneos, bajo el principio del respeto mutuo y más allá de las diferencias de opinión.

Para finalizar, lxs invito a identificar espacios de mejora en el manejo de su universo digital. Para aprovechar todo el potencial que estos espacios nos ofrecen, necesitamos recordar que todo poder viene siempre atado a una responsabilidad. Observar y empoderarnos de ambas caras de la moneda no es una opción, es nuestra obligación.

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