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Es el turno de la estructura – la versión de Kle

Fotografía: Klelia Guerrero García

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Y llega la segunda versión: el quiebre de estructuras, la sensación de vacío. Entre mis confesiones se incluyen los cambios más fuertes e importantes que viví durante la primera temporada y, por supuesto, lo que queda por trabajar.

Esta es nuestra segunda semana de episodios especiales, generados como apertura a la segunda temporada de Adultez Verde podcast. Como es usual, les comparto algunas reflexiones sobre las conclusiones del episodio y la transmisión en vivo:

– Eres un material en construcción, aprovecha ese potencial. No se trata de echar las cosas por la borda todos los días cediendo ante las dificultades que cualquier decisión implica. Todo lo contrario. En función de lo que decidas tuyo, de tu postura ante la vida y del valor que quieres compartir, tienes la capacidad de reinventarse a diario. Mi autopercepción de “estructurada” me limitó por mucho tiempo y me encerró en el cuadrado que yo misma me dibujé. Sin embargo, ahora trabajo día a día por revisar las cosas que me están funcionando y las que no. Me doy la oportunidad de tratar cosas nuevas que pueden o no ser mejores que lo que conozco, pero que me dejan la experiencia de haberlas probado y pueden fortalecer mis procesos.

Independientemente de dónde estés hoy, puedes empezar a construir lo que sueñas y mereces. Hay un concepto en economía que se denomina “costo hundido”. Se refiere a los costos en los que se ha incurrido con algún objetivo en particular y que no se pueden recuperar, incluso si nos arrepentimos y echamos marcha atrás. Para llegar al punto de la vida en el que estás seguramente has incurrido en costos (tiempo, dinero, relaciones, esfuerzo, lo que pinte). Y muchxs deciden seguir donde están porque “ya llevan mucho tiempo ahí” o “ya han dedicado x años a eso”… ¿Tiene sentido? Me suena a no querer comprar libros nuevos porque los que lo me gustaron los que compré. Lo hecho hecho está; no puedes cambiar el pasado pero si tomar las riendas de tu presente, decidiendo y aprovechando lo que hoy tienes en tus manos.

Observa sobre qué cosas no estás decidiendo y define pequeños pasos en esa línea. En la transmisión en vivo y como palabra de la semana, enfatizamos en los “saltos de fe” y en que estos no deben ser gigantes para acercarnos a dónde queremos estar. Es más, ir probando direcciones puede ser la mejor forma de calibrar nuestra brújula interna y tener mayor claridad para cuando demos saltos mayores.

¿Qué tanto aplico esto? Aún muy poco, pero lo tengo presente, me lo recuerdo a menudo.
¿Que si me desespero? Sí, muchas veces. Sin embargo, siento que con cada vez que me lo recuerdo, que me pregunto, que intento calibrar mi brújula, mi conexión conmigo y con el universo se aclara, se fortalece. Esa es el mejor incentivo para seguirlo intentando.

Excelencia, no perfección

Originalmente publicado en Salto al Reverso

Fotografía y dibujo: Klelia Guerrero García

¿Qué significa excelencia?
La versión del diccionario
es legitimada a diario:
calidad que da licencia
de merecer reverencia.
Mientras tanto, ser perfecto
requiere de algo selecto,
algo que cumpla la lista
—lo deseado en toda arista—
sin el mínimo defecto.

Lo que a veces se me olvida
es que la perfección suplica
una utopía que implica
descontentos de por vida
que no ofrecen salvavida.
Y al aterrizar mis sueños,
ya sean grandes o pequeños,
cuando he intentado buscarla
no llegué nunca a encontrarla…
¡No llegué a pasar de ensueños!

Elizabeth Gilbert dijo
que la Gran Magia pulula,
de varias formas ulula,
hasta que encuentra cobijo,
no importa qué tan prolijo.
Para materializarse
necesita trabajarse;
y podrá ser rechazada,
o por pocos apreciada,
pero trasciende al probarse.

Porque crear no se trata
solamente del producto;
da valor al ser conducto
de aquello que nos “maltrata”
y expectativas arrebata.
Incluso si la perfección
nos brinda algo de dirección,
abogo por la excelencia
en cada intento, en su esencia,
y frutos sin gran dilección.

¡Ha hablado la energía! La versión de Taty

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Depositphotos

Once episodios publicados, muchas noches de ideación y destrucción de ideas, cerca de veinte entrevistas grabadas y una lista interminable de cosas de las que nos gustaría hablar son parte de los seis meses que hemos vivido desde que tomamos la decisión de construir nuestro podcast Adultez Verde.
En la primera pieza de las dos semanas especiales previstas para la introducción de la segunda temporada, Taty nos cuenta su versión de los hechos. ¿Cómo resume ella su experiencia y aprendizajes de la primera temporada? Pasión, retos y emoción la describen bastante bien.

Para estas semanas especiales, nuestro cómplice ha sido Donovan Rocester, editor general de Editorial Sabotaje, coeditor de Salto al Reverso y un amigo muy cercano. Al tener las primeras conversaciones sobre lo que queríamos transmitir en este periodo y en las entrevistas y transmisiones en vivo que se harían para ese fin, la primera analogía que se le ocurrió es que Taty y yo hacemos juntas un encendedor: ella es el combustible, la energía; y yo, la estructura. Sin el combustible, la estructura no es más que un cuerpo inerte y poco funcional. Sin la estructura, el combustible se puede desvanecer en solo un instante. No obstante, juntos, producen fuego de una forma dosificada, que garantiza su funcionamiento más prolongado.

Y, en efecto, así es. Los días en los que Taty llega con mil y una ideas maravillosas de lo que se podría hacer para mejorar y potenciar nuestro proyecto, yo sirvo de cable a tierra. Mis preguntas usuales incluyen: ¿Con qué objetivo lo haremos? ¿Cómo lo haremos? ¿Qué necesitamos alistar para que, de hacerlo, funcione de la forma que esperamos? Al contrario, los días en que yo me quedo atorada en la estructura y me frustro por buscar la perfección, ella me  repite que la excelencia no necesita de perfección; me recuerda por qué estamos haciendo lo que hacemos; me inspira a fluir mientras cumplo con los compromisos que este proyecto implica.

En el episodio y en la transmisión en vivo correspondientes a su perspectiva, nos propone tres ideas importantes:
Viraliza la vulnerabilidad: Para nosotras tampoco fue fácil. Aceptar cómo nos escuchamos y los niveles de dispersión con los que intervenimos en las entrevistas, son solo dos ejemplos de las múltiples autocríticas que nos hacemos día a día. Sin embargo, combinar nuestras personalidades nos dió el empuje necesario para lanzarnos y descubrir que ser vulnerable no es tan difícil. Todo lo contrario, puede ser gratamente liberador y enriquecedor.
Atrévete a actuar, incluso con miedo: Sí, lanzarnos a grabar nos costó, aprender sobre los programas y herramientas que debíamos utilizar y descubrir la mejor forma de trabajar juntas tampoco ha sido fácil. Pero si tenemos que elegir la parte que más nos “detuvo” fue publicar lo que estábamos haciendo, promocionar nuestro proyecto allí afuera, donde lo podían rechazar. Todo nos asustaba. Como escuché en una entrevista hace unos días, lo que generalmente nos detiene es tomarnos nuestro arte de forma muy personal. Pero los frutos de nuestra creación y de nuestro trabajo, más que protección y defensoría, necesitan de críticas y retroalimentación para mejorar, para pulirse y trascender.
Crea y sé comunidad con las personas que te rodean: Como hemos contado en innumerables ocasiones, este proyecto nació de una conversación profunda entre dos amigas que estaban pasando por crisis que tenían mucho en común y se nutre de conversaciones espontáneas con personas que conocemos y que se animan a contar su propia versión de los temas que consideramos valiosos. Pero recuerda, aún si no tuviéramos ninguna duda o experiencia en común, hay algo que nos une y que supera esas especificidades: todxs somos seres humanos.

Así que si no has visto todavía nuestro episodio “Primer acto . la versión de Taty”, te invito a verlo. Quien sabe y, a través de las confesiones allí expuestas, te puedes encontrar con espacios en tu vida en los que has tenido cambios de perspectiva, en los que has tenido que hacer rediseños diarios y en los que no te has atrevido a hacer mucho. Además, solo así entiendas mejor nuestro episodio de la siguiente semana 😉

¿Por qué me afecta la apariencia física de los demás?

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Cuando alguien decide tomar una oferta laboral, mudarse, iniciar una relación, apoyar un equipo de fútbol… ¿Cómo reaccionamos?

Pues, generalmente, con curiosidad, emoción y —bajo un contexto ideal— empatía. No obstante, las modificaciones corporales, más si se trata de tatuajes, piercings o expansiones, tienden a despertar otro tipo de reacciones: entran en acción nuestros preconceptos y despiertan sensaciones de juicio. Esto se agrava cuando nuestra reacción ante estos depende de las características (físicas, sociales y económicas) de quienes los lucen, convirtiendo así algo tan sencillo, una cuestión de gustos personales, en un detonante social con gran impacto.

Por eso, en el episodio 10 “Tatuajes: pre concepciones y (re) definiciones” conversamos con Enrique Crespo, un gran amigo que ha logrado “lucir” este arte incluso al ocupar cargos directivos en contextos tradicionalistas.

En alguna clase de yoga, nuestro maestro dijo: una de las “debilidades” de la humanidad es que confía demasiado en sus ojos. Tenemos cinco —si no seis— sentidos, pero dejamos que los ojos definan tanto de lo que percibimos del mundo, de nuestra vida y de quienes tenemos alrededor.

Este recordatorio es importante porque, si no tuviéramos ojos, el cómo lucen o dejan de lucir los demás, no tendría la más mínima importancia. Sin embargo, tenemos ojos y es innegable que nos aportan información. En este sentido, la invitación de esta nota —a partir de la transmisión en vivo y las conclusiones de la semana— es que quizás podemos aprovechar mejor, de forma más consciente, la información que estos nos aportan.

La primera conclusión es que todxs podemos y estamos en la responsabilidad de contribuir al cambio de mentalidad con respecto juzgamiento de la apariencia física. Creo que, independientemente de lo que hagamos, dónde vivamos, o qué roles desempeñemos, esa contribución inicia en mi relación conmigo. Con tanta influencia externa, esa relación de autocuidado y apreciación personal —con énfasis en la percepción y concepción de nuestra apariencia física— se puede alejar de nuestra esencia y de lo que realmente nos mueve.

Para quienes estamos en posiciones de “privilegio”, la segunda conclusión resalta la responsabilidad que tenemos para liderar y abrir camino con el ejemplo. Y la parte más importante aquí es que observemos nuestra propia versión de privilegio, ya que no solo se trata de nuestra posición profesional, status social, independencia económica o rol familiar: todxs tenemos un espacio en el que somos influencia y referencia, incluso sin darnos cuenta.

Finalmente, si quieres hacerte un tatuaje o cualquier modificación corporal, como con toda decisión, te invitamos a que te informes y que observes las razones por las que decides hacerlo o no. Actuar desde una causa inadecuada puede hacer que nos arrepintamos más adelante; una situación no tan ideal cuando las modificaciones en cuestión son irreversibles o al menos muy difíciles de revertir.

Y más allá de si estás pensando en hacerte o no una modificación corporal, el amigarnos con nuestra propia imagen y respetar realmente la de los demás es primordial para aprovechar plenamente nuestra existencia. Nada de lo externo cambia quiénes somos, nuestra capacidad o valor. Lo propio aplica para todos los seres humanos que encontremos en este viaje con fecha de caducidad desconocida pero inminente, en esta “chulla vida”.

Cuando me dejé sorprender

Originalmente publicado en Salto al Reverso

Fotografía: Klelia Guerrero García

Muchas veces me pregunté
si realmente llegaría
algo que me sacaría
del espacio al que me adapté
—al que luego incluso me até—.
Después de tanto, dudaba
llegar a ser desarmada
de las capas que vestía
aun cuando me entristecía
la soledad que implicaba.

Estaba atenta y decía
“vida, te invito a sorprender”
pero al ver aquello pender
de un hilo: mi valentía,
mi ilusión se reducía.
Y seguía el descontento
con intento tras intento
en los que el patrón repetía…
Algo adentro se sentía
sin ser visible el obtento.

Tanto se movió, de a poco,
hasta que al fin llegó el día
en que yo me lanzaría
sin temores ni sofoco,
sin pensar “¿si me equivoco?”
Cuando me dejé sorprender
no quise más detener
la fuerza con que vivía,
familiar a la que veía
en Lucas y su radiante ser.

¿Y si es más simple?

Publicado originalmente en Salto al Reverso

Fotografía: Guisella García Bacilio

¿Y si en lugar de acelerar,
de dudar, de exasperarnos,
de engañar y autoengañarnos,
nos permitimos explorar
y con nuestro ser conectar?
¿Y si en vez de limitarnos
y, a veces, aferrarnos
a expectativas sin cesar
y la disrupción evitar,
decidimos arriesgarnos?

Porque eso de complicarnos,
de hacernos esperar
y nuestros sueños aplazar
más allá de relegarnos,
de nuestra esencia alejarnos,
tal vez se puede mejorar
al optar por simplificar
y transparentes mostrarnos.
No es fácil sincerarnos,
pero mucha paz nos va a dar…

Tal vez ayude recordar
que “perfectxs” procurarnos
para salir y lanzarnos
equivale a supeditar
nuestra decisión de comprar
a una lotería ganarnos;
incluso, tras enterarnos,
de que en cuotas nos va a llegar
—cada instante, al respirar—.
¿Tiene sentido privarnos?

Nada es tan grave

Publicado originalmente en Salto al Reverso

Fotografía: Klelia Guerrero García

Confieso que tengo días
en los que me pongo esquiva
aunque mi intuición se aviva.
Reducen mis energías
y, pese a las alegrías
que recibiré al compartir,
me es más fácil reducir
aquellas interacciones
que dan las conversaciones
en las que he de intervenir.

Es que al ser introvertida
me resulta atractivo
escuchar, en rol pasivo,
lo que el hablante convida…
¡es seguro salvavida!
Mas esa actitud impide
e incluso hace que olvide
que, según la perspectiva,
es grande o chica la oliva:
¡y así el miedo que se mide!

Como un viaje me enseñara,
el compartir nuestra historia
—esa pérdida o victoria—
sería puente y no mampara
si la escucha acompañara.
Y así, tras el grande cielo
que nos envuelve en el vuelo
veríamos también el ave,
que dice: “nada es tan grave”.

Compañía en la ruta

Originalmente publicado en Salto al Reverso

Fotografía: Jacob Chan
Edición: Klelia Guerrero García

Sea que prefieras lo estable
o que te atraiga la ilusión
de lo nuevo y su emoción,
me parece inevitable
que la duda llegue afable.
Y es que aunque no sea invitada
de cualquiera se hace aliada
para provocar confusión,
idealización e inacción,
y una existencia “pausada”.

Si estás en el primer caso,
será la movilización
la fuente de perturbación,
y al inicio o al ocaso
la acusada del fracaso.
Si tu grupo es el segundo,
aunque entiendas lo fecundo
del silencio y de su abstracción,
el cambio será tu adicción
en cualquier rincón del mundo.

Sin juzgar ni escandalizar,
más allá de la exposición
y hacia ambas mi afición,
quizás nos sirva agilizar
la observación, y analizar
la fuente de tal posición.
Que esta sea una decisión,
un resultado consciente
—más del ser que de la mente—
en lugar de una distracción.

Aceptando que “Don Miedo”
estará en cualquier opción,
es mejor que nuestra elección
—sea carrusel o torpedo—
sea propia, ¡más no un remedo!
Invitémoslo a la ruta
quién sabe y, si la disfruta,
tiene la consideración
de aclararnos la visión
mientras llega y nos escruta.