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Haciendo también se aprende

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

Si conoces personas que hablan muy fluidamente algún idioma que no es su lengua materna —o eres una de ellas—, lo más probable es que hayan vivido en un ambiente en el que no tenían otra opción sino aprenderlo. Asimismo, hay personas que habiendo vivido por muchos años en un lugar con un idioma distinto al suyo, no aprendieron mucho de ese idioma por haber tenido las facilidades para mantener su comunicación en su lengua materna. Entonces, aunque el contexto ayude, es imprescindible que la persona conecte con su voz interior, con ese poder que la mantendrá en la marcha, incluso cuando todo indique que ya no va más.

¿Cómo se relaciona esto con nuestro episodio semanal? ¡En mucho! En nuestra conversación con Justo Velarde, un súper emprendedor de tan solo 13 años, descubrimos y reflexionamos sobre algunas de las cualidades que lo han llevado a ser de los podcasters más escuchados en su país natal, Argentina.



Una persona con espíritu emprendedor es aquella que tiene decisión e iniciativa para realizar acciones que son difíciles o entrañan algún riesgo. Es aquella que se lanza a terrenos desconocidos porque confía tanto en su intuición como en su trabajo. Es aquella que sabe que, incluso si las cosas no salen como espera, puede volverlo a intentar.

Si complementamos esta definición con nuestra publicación sobre la resiliencia, vemos que no existiría lo uno sin lo otro. Es decir, si bien el verdadero emprendimiento requiere contemplar situaciones críticas en el proceso y tratar de prevenirlas o minimizarlas, también implica tener una perspectiva de liviandad; de recordar que nada es tan grave.

Aquí las conclusiones a las que llegamos a través de nuestra conversación en vivo y demás elementos usuales:
– Escoge a tus maestrxs, a esas personas que admiras y de las que quieras aprender.
– Identifica tus fuentes de inspiración y motivación. Recurre a ellas cuando te cueste continuar.
– Vive con motivación; sigue tu instinto. Combina tu intención con el trabajo que requiere cada decisión.

Y como lo anunciamos, con este episodio damos por cerrada la segunda temporada. Con una pequeña pausa, trabajaremos en el los ajustes de contenido, canales y objetivos que tenemos en mente. Estén pendientes de las novedades y, como siempre, sería grandioso escuchar sus sugerencias para el lanzamiento de la siguiente temporada.

Las relaciones como espejos

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

¿Cómo me veo a través de lxs demás? 🔎👓

Un espejo muestra reflejos; emana una imagen que no es suya sino de quién se le pone la frente. De la misma manera, quienes te rodean te muestran lo que eres, haces o tienes, sin importar si sabías de su existencia o si te gusta verlo.

Las relaciones de pareja hacen eso: nos “enfrentan” con nosotrxs mismxs de formas y a niveles que no experimentamos tan fácilmente en otros ámbitos, con el potencial de ayudarnos a evolucionar en el proceso. ¿Qué tanto aprovechas eso? Pues depende de tu apertura a lo que la vida tiene para compartirte a través de estos y otros cómplices.

Eso y más, en nuestro episodio 11: “Relaciones como espejos”, con Ile Miranda.

La analogía de la vida como un videojuego me encanta. Siento que hay “pruebas” o aprendizajes que se nos asignan en cada nivel y que, mientras no descubramos nuestra propia estrategia para superar ese nivel, nos tocará repetirlo ad infinitum. Una vez que descubrimos dicha estrategia, nos encontramos en el siguiente nivel con nuevos aprendizajes y retos que funcionan bajo la misma mecánica de los anteriores.

En ese proceso, la vida (el Universo, Dios, etc.) nos deja ayudas “sutiles” en el camino; algo así como el pasadizo “secreto” de Mario Bross que lo conduce hacia la habitación de moneditas. Estas ayudas se pueden aprovechar para ganar puntos o sumar “vidas”; para acelerar los aprendizajes que tenemos en marcha.

Durante nuestra transmisión en vivo y en la producción del consejo no pedido de la semana, Taty y yo coincidimos sobre la idea de que las relaciones con todos los seres de la naturaleza tienen este potencial. No obstante, mientras su experiencia le dice que las enseñanzas de las relaciones de pareja se pueden adquirir con la misma “facilidad” en otros contextos (familia, amigxs, colegas, etc.), yo las he vivido como un curso intensivo, como un fin de semana largo (con día festivo), que combina una pésima conexión a internet y un decreto de cuarentena obligatoria en el que no tienes opción sino desempolvar tus videojuegos y practicar.

Y como todo lo que vivimos se percibe desde el filtro que le ponemos, tanto el fin de semana de encierro como nuestras relaciones pueden tomarse como algo lamentable, fruto de nuestra pésima fortuna, o podrían aprovecharse como la grandiosa oportunidad que representan. No es fácil ver recordar que el exterior solamente refleja nuestro interior cuando nos enoja algo de nuestra pareja (o contraparte de cualquier tipo), cuando perdemos la paciencia por algo que no deja de repetirse o cuando lo que hacen desde afuera nos lastima. Sin embargo, siempre tenemos esa perspectiva como opción. Una opción que puede darle un poco más de colores a la vida, paz a las turbulencias y propósito a nuestro contexto. 

Para finalizar, les dejo las conclusiones de la semana:

1) Tus relaciones son un regalo ¡Aprovéchalas! 

2) Tus relaciones reflejan tus necesidades de aprendizaje, si hay algo de estas que no te funciona, ¡Obsérvate!

3) Tus relaciones reflejan tu propia evolución ¡Celébralas!

¡Hasta la próxima!

Lo que se estanca, vida pierde

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

¿Has observado en qué áreas de tu vida has dejado de moverte?

Lo que no se mueve, se estanca. Lo que se estanca, se echa a perder.
La movilización es un fenómeno natural: la energía y la materia están en constante movimiento (solo es necesario ajustar la escala de observación para que esto se haga evidente). Sin embargo, a veces olvidamos trabajar en mantener nuestro “momentum” en algunos aspectos de nuestra existencia, ya sea el círculo de personas con las que compartimos, la información que consumimos o los discursos que repetimos.

La movilización social es ese espacio de disrupción que tiene el potencial para replantear cuáles son nuestrxs “constantes” y faltantes. Lastimosamente, no es tan usual que aprovechemos conscientemente las enseñanzas que nos dejan los espacios de este tipo que se producen en nuestro entorno.

Cuando pienso en movilizaciones sociales se me vienen a la mente disturbios, inseguridad, incomodidad, confrontaciones, desorden… Podría seguir. Y es cierto, las movilizaciones muchas veces requieren del uso de la disrupción para que su mensaje sea tomado en serio; requieren generar incomodidad para que quienes habían observado desde la comodidad de sientan también parte del proceso; requieren desordenar para intentar proponer un nuevo orden. El problema es que, cuando la relación entre estos espacios y nuestro día a día se queda en el plano superficial, en lo que se ve o se siente inmediatamente, podemos perdernos de las reflexiones y aprendizajes que pueden dejarnos en niveles más profundos. Y lo más gracioso de todo esto es que, si los mensajes o formas de algún proceso de movilización nos molestan, eso dice más de nosotrxs que de lo que pasa afuera.

Si bien el episodio de esta semana se centró en la experiencia de la movilización en el marco de la historia de la comunidad LGBTIQ+, nuestras conclusiones de la semana y la transmisión en vivo correspondiente revisaron ideas mucho más generales, a saber:

– Escucha y aprende de tu pasado para mejorar tu presente
– Observa tus fuentes de información y cómo sesgan tus posturas
– Si al revisarlas hay algo que te incomoda, comprométete a cambiarlo

Para terminar, no olviden que este episodio es el segundo de tres en nuestra miniserie sobre la diversidad y que, si quieren revisar el “bonus”, pueden acceder al consejo no pedido de la semana.

Sistematizando

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

¿Qué tan bien conoces los sistemas de los que formas parte?

El enfoque de sistemas es una metodología de resolución de problemas que considera tanto los componentes del conjunto, como las interacciones entre estos. Los seres humanos somos y pertenecemos a varios sistemas simultáneamente. 

No obstante, cuando no somos totalmente conscientes de cómo participamos en cada uno, nuestras oportunidades para aprovechar esa participación y/o mejorar el sistema se vuelven limitadas.

La invitación del episodio 6, que fue posible gracias a la participación de Maria de los Ángeles Toro, es que nos interesemos y aprendamos sobre esos sistemas para, a partir de ahí, buscar alternativas más sanas con respecto a nuestra forma de sentir, crecer, amar y vivir.

Se dice que somos el promedio de las cinco personas con las que más tiempo y cercanía compartimos. La última vez que me lo recordaron, me sentí muy sorprendida. Resulta que las personas de mi tribu cercana se habían movido y nuestras relaciones habían evolucionado y yo no me había dado cuenta. Tras decidir moverme también, tras decir tomar la situación en mis manos y aprovecharla, se desbloquearon avances que ni siquiera imaginaba en algunas áreas de mi vida.

Y es que los sistemas tienden a interactuar. Esa interacción multiplica la fuerza de cualquier movimiento a diferentes escalas y en distintas áreas. Esto va muy de la mano con lo conversado en nuestra transmisión en vivo y las conclusiones que hemos extraído del tema

1. Somos los sistemas que nos componen. Si estos están bien, nosotrxs también.
2. Somos los sistemas de los que somos parte. Es nuestra responsabilidad velar por su salud y desempeño.
3. Para evaluarlos y/o influenciarlos, debemos (re)conocerlos en sus componentes: orden, jerarquía y el balance entre dar y recibir.

¿Has identificado algún sistema que te gustaría mejorar? De ser el caso, ¿Qué has hecho hasta ahora para lograrlo?

Posdata: si quieres llevarte el “bonus”, puedes revisar también nuestro consejo no pedido de la semana 😉

Sobre la no-binariedad

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

Como todas las especies que habitan la tierra (y eso para dejarla fácil y no extendernos a las diferentes escalas del cosmos), los seres humanos somos tan parecidos como diferentes. El episodio 6 de nuestra segunda temporada está dedicado a celebrar la diversidad. Nos recuerda que, aunque nuestro entendimiento de la vida y la humanidad nos lleva a simplificar y clasificar lo que vemos en nuestro entorno, el universo no es discreto —con pocas variantes, claramente diferenciadas—, sino continuo y con infinitas variantes que se traslapan en uno o varios aspectos entre sí.

El cuerpo humano se ha concebido, históricamente, como una variable discreta: con opciones predefinidas —en su mayoría dicotómicas— de cómo debe lucir, funcionar, sentir… Pero la naturaleza habla y, en su expresión, nos demuestra que hay muchas opciones más. Cristian Robalino nos comparte sobre la intersexualidad, los paradigmas con que se la relaciona y lo que implica “en la práctica” en un contexto como el de Ecuador. Aquí las conclusiones sobre el episodio:

– La intersexualidad es también una forma de expresión de la naturaleza humana, de su diversidad.
– Seamos conscientes de su potencial doble exclusión: no ser parte del binario hombre-mujer y no calzar en las clasificaciones internas de la comunidad LGBTI.
– Si vemos solo en blanco y negro, nos perdemos toda la gama de colores 
Recomendaciones.

En nuestra transmisión en vivo, en cambio, hicimos una revisión más holística de lo que implica la binariedad y de algunas formas en las que podríamos practicar para, si no elegimos salirnos de las “casillas” que nos dirigen actualmente, al menos darnos cuenta de que las opciones son realmente infinitas.

Una de estas es la revisión de las conversaciones que tienes contigo mismx con respecto a lo que haces. Por ejemplo, si crees que eres buenx para correr pero malx para hacer yoga. En la binariedad solo existen esas dos opciones. Fuera de ella, en realidad hay un espectro en de variedades infinitas entre esos extremos, y podrías estar en cualesquiera de ellas.

Otra opción es la observación de las cosas que creo que “tienes” que hacer. Ya que puede ser que, al salirte del espectro binario (tener que hacer vs. no tener que hacer), encuentres otras variaciones que te funcionan mejor.

Finalmente, como en todo, la información es poder. Si crees que prefieres no hurgar sobre cierto tema por temor a “meter la pata”, recuerda que no tienes únicamente dos estados (saber o no saber), sino que seguramente estarás en algún lugar en el medio y que, además, siempre será posible que te muevas en la dirección que mejor te funcione dentro de ese espectro.

Pd: estrenamos nuevos videos de intro y outro en nuestros episodios. ¡Chécalos en Youtube!

Diciendo que no

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

Uno de los monosílabos más satanizados es el NO. Se concibe como representación negativa, como un impedimento o una restricción, no solo para quien lo recibe sino también para aquel que lo da.

En el episodio de esta semana, el tercero de la miniserie sobre la culpa, Carolina Farias, editora de la revista virtual “La Dosis” nos cuenta cómo ha aprendido a desmitificar los límites y a decir “No”. En su adultez, eso la ha ayudado a vivir una vida plena, cada vez más auténtica.

¿Por qué cuesta tanto decir que no?
Si tengo claro que, al aceptar cosas o situaciones que no sintonizan con mi ser, estoy negándome la posibilidad de vivir plenamente, resulta inconsistente que lo siga haciendo.

Sin embargo, detrás de mis decisiones hay paradigmas de los que no soy del todo consciente. Las situaciones que me son incómodas normalmente se sienten así porque me generan algún tipo de contradicción; y estas contradicciones, a su vez, están allí para mostrarme mis inconsistencias. Una posibilidad es ir descubriendo con el paso del tiempo, eventualmente, de qué se trata cada una. La otra es tomar el volante y procurar, activamente, dicho descubrimiento. Aquí comparto las conclusiones a las que llegamos con nuestro episodio y la transmisión en vivo sobre el tema:

1. Como la vida requiere de balance,  aprender a decir “no” es tan necesario como saber decir “sí”. A veces, negarnos a hacer algo significa dar un “si” a nuestra libertad, “si” a poner límites, “si” a ponernos como prioridad.

2. Mi respuesta solo será asertiva si estoy conectadx con mi ser, con lo que este busca o prefiere. Si no tengo claro qué quiero o hacia dónde quiero ir, ¿cómo puedo elegir entre las alternativas que se me presentan?

3. Los contextos en los que más me cuesta decir que no son, precisamente, en los que debería empezar a “practicar”. No hay receta, pero tal vez convenga elegir avances de un tamaño que no sea paralizante sino que me ayude a ser constante y sostener esos avances en el tiempo.

Y tú, ¿Has trabajado activamente para mejorar esta relación? De ser así, ¿Qué te ha funcionado? Te invito a compartirlo en los comentarios, alguien puede aprovecharlo y agradecerlo.

¿Cómo decides qué, cómo, cuándo y cuánto comer?

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

Hay ideas sobre la alimentación que se nos han transmitido de forma explícita. Por ejemplo, que debemos incluir frutas y verduras en nuestra dieta diaria o que las porciones deben adecuarse a nuestro gasto calórico. Hay otras que se nos han heredado de forma implícita, incluyendo las que se vinculan con la culpa. Y para complicar un poco más las cosas, detrás de la instauración de conceptos sobre lo que es adecuado y lo que no, hay emociones que definen cómo nos relacionamos con esos conceptos.
En este episodio, Kendra Carrión Vivar nos presenta potenciales vínculos entre nuestras perspectivas alrededor de la alimentación, la religión y la sociedad.

No importa el día, el lugar en el que estés, el estado de ánimo en el que te encuentres o tu condición socioeconómica: tu cuerpo necesita energía. Si bien la alimentación no es la única fuente, es la más importante. En culturas distintas se promueven una diversidad de prácticas y paradigmas alrededor de la alimentación, algunos de los cuales pueden resultar contradictorios: que si se debe comer mucha proteína animal o ninguna, que si se deben seguir horarios fijos o adaptados a lo que el cuerpo “pida”, entre otros.

Pero más allá de los detalles de cómo elegimos la composición de nuestros platos, con el episodio de esta semana y la transmisión en vivo correspondiente nos enfocamos en las ideas detrás de estas elecciones, principalmente en aquellas sobre las que no hemos decidido sino que nos han sido “heredadas” sin que nos demos cuenta. Una de estas herencias es la culpa; aunque viene del cristianismo, se ha expandido a muchos otros espacios, enfatizando en la alimentación.

Aquí algunas reflexiones y conclusiones al respecto: 

– Mi elección de cómo y qué comer depende de paradigmas explícitos e implícitos (como la culpa). Puede sonar a exageración, especialmente si ni siquiera practicamos activamente las consignas de alguna religión, pero aquí van algunos ejemplos: hay culpa detrás del no querer comer cuando chicxs y nuestros padres o madres nos “recuerdan” que hay quienes no tienen qué comer y, por tanto, es nuestra responsabilidad hacerlo; hay culpa cuando nos apetece comida chatarra en medio de un proceso para bajar de peso o de vivir de una forma más saludable; hay culpa, en los días en que a las mujeres se nos alborotan las hormonas, solo nos place comer dulces; y, hay culpa también cuando por bajones en estados de ánimo no queremos comer. Así que, con o sin invitación, pareciera que la culpa si hace presencia en nuestra alimentación cual arroz con pollo en toda fiesta.

– Para y observa. ¿Qué ideas definen tus decisiones? ¿De dónde provienen? ¿Te siguen funcionando? Así como la culpa, seguramente hay otras emociones y pensamientos escondidos detrás de lo que hacemos. El problema no es que estén ahí, el problema es que lo hagan sin que nos demos cuenta y que decidan por nosotrxs, o que los hayamos utilizado por tanto tiempo y pretendamos seguir haciéndolo aunque ya no sirven más. ¿Te lo has preguntado antes?

– Las “recomendaciones” no siempre te funcionarán. Escucha a tu cuerpo. Busca ayuda profesional de ser necesario. Como siempre, habrán muchas opciones y cada persona te recomendará lo que le funcionó. No obstante, lo que realmente importa es cómo nos sentimos al ponerlas en práctica (de decidir hacerlo). Nuestra sabiduría interna normalmente nos envía luces sobre lo que nuestro cuerpo necesita y lo que nos hace bien, démosle crédito y tratemos de escucharla. ¡Nos puede sorprender!

Para finalizar, solo quería recordarles que este episodio es el primero de la miniserie sobre la culpa. La siguiente semana conversaremos sobre la culpa y su relación (o no) con la búsqueda personal de nuestra versión de espiritualidad.

Pausa necesaria

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

Adultez Verde ha llegado al fin de su primera temporada. Luego de meses de preparación y de 11 episodios publicados, llegó el momento de poner en práctica una de las recomendaciones más frecuentes en nuestro podcast: Pausar, observar y cuestionar si las cosas están avanzando en la dirección que buscamos.

Hace aproximadamente dos semanas se sentía la “presión” de esta introspección: la incertidumbre sobre qué, cómo y cuándo haríamos, hizo presencia desde el minuto cero. Alrededor de los mismos días, yo estuve en esas etapas de pocas energías, de procesos laborales intensos y de elevadas dosis de procrastinación. Y es allí donde la vida me recordó el valor de trabajar en equipo, de tener alguien que nos dé el tirón de orejas para volver la atención hacia lo que realmente importa.

Con la vuelta de Taty a Ecuador, la emoción del “¡por fin juntas!” nos invadió. Mientras esperábamos que esto sucediera, surgieron muchas expectativas de lo que podríamos hacer con las nuevas condiciones. Cuando finalmente ocurre, decidimos trabajar juntas y en presencial cada jueves.

El pasado jueves, luego de la grabación de un episodio y de nuestra transmisión en vivo, llegó el momento cero: ¿Cómo luciría nuestro proceso de redefinición y de reconstrucción?

Como antecedente, en una coincidencia de esas que no se pueden llamar coincidencias, el día anterior una amiga de Tats, Melanie Moscoso, nos había puesto frente a frente con el hecho de que nuestra visión del proyecto y del valor que queríamos ofrecer no estaba del todo aterrizada. Con una jornada tan divertida como demandante, logramos mejorar esa situación.

Así, de vuelta al proceso creativo de aquel jueves, luego de una corta actualización semanal y del “hit” producido con la cena, finalmente vimos la luz: este proceso de restructuración busca humanizar nuestro contenido, agregar eficiencia a nuestra entrega de valor y comunicar mejor (si, pese a tener un podcast, estamos consientes de que la comunicación no es nuestro fuerte 😅).

Más allá de los detalles específicos con respecto a estos cambios, fue lindo reconectar con nuestras motivaciones primarias del proyecto y con las razones por las que iniciamos a trabajar en él. Fue hermoso ver cómo Taty reconocía mi humanidad y la acompañaba y, a partir de eso, cómo pude reconocer mi propia humanidad.

Entonces, ese proceso de introspección organizacional que teníamos previsto se convirtió –al menos de mi lado– en introspección individual sobre mis motivaciones, responsabilidades y anhelos para con Adultez Verde; se volvió agradecimiento por la energía, entusiasmo y soporte de mi “partner in crime”; me regaló la alegría de observar que hemos logrado hacer de ese sueño, una realidad que supera nuestras limitaciones y paradigmas individuales.

Me despido de esta edición especial con un par de preguntas: ¿Cuál es la motivación o sueño que más trasciende tus condiciones de individuo? ¿Cómo se siente ser parte de eso? ¿Estás alimentando ese espacio, de forma consciente y constante? Mientras respondes esas preguntas, ama, agradece y abraza esos sueños o motivos, ya que seguramente son gran parte del combustible de tu día a día.

Si te sientes insegurx sobre tu respuesta a la primera pregunta, te invito a observar alrededor. Puede ser algo muy específico como un proyecto familiar, de trabajo o un viaje, pero no hace falta ir a tal detalle: con tu sola existencia eres parte de una gran familia (la humanidad), que comparte una misma casa (nuestro querido planeta Tierra). Y si estás leyendo esto significa que tienes la oportunidad de compartir tus dones con esa familia y en esa casa, de soñar y construir solx o con compañía, de redefinirte… ¿Cómo la vas a aprovechar?

¿Manejo mis interacciones digitales o estas me manejan a mí?

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Fotografía: Klelia Guerrero García

Las nuevas tecnologías de información y comunicación, la internet y las redes sociales han dado un vuelco a la forma en que percibimos el mundo y nos desenvolvemos en él. Hay resultados maravillosos de su uso pero, a pesar de que la velocidad de evolución y los niveles de incidencia de estos espacios son cada vez mayores, nada nos prepara para ser parte de la montaña rusa que involucra este “universo paralelo”.

Cuando somos pequeñxs, recibimos una introducción, una preparación progresiva, a varias áreas de la vida. El uso de este tipo de plataformas no es una de esas incluso en un contexto en el que nuestras vidas han migrado en gran parte hacia ellas. Así, aun cuando no es su intención afectarnos, podemos enfrentar efectos colaterales como distracción excesiva, ansiedad, potenciación de discursos negativos, invasión de la privacidad, imposición de estereotipos y expectativas inalcanzables y hasta desconexión con nuestros seres queridos.

Por esto, en nuestro episodio 11,  conversamos con Federica Vons sobre la ética digital y las aristas en las que podemos trabajar para mejorar esta situación.

….

Como siempre, aprovecho este espacio para compartir mis reflexiones personales a partir de las conclusiones, conversaciones e interacciones con el público que se generan en torno al episodio de la semana. En esta ocasión, se resumen en tres puntos:

El primero es la búsqueda de información. Como mencionamos en el episodio, todos somos influencia en nuestras comunidades, sin importar su tamaño, por lo que nuestras acciones —o la falta de estas— tienen impacto en nuestro entorno. Por tanto, la toma de decisiones fundamentadas sobre cómo queremos manejarnos en el mundo digital es imperativa, tal y como lo es en el mundo físico. ¿Cuánto tiempo queremos dedicarle? ¿Qué contenido quiero recibir y compartir? ¿Qué canales voy a usar? Pero, tal vez, la más importante sea: ¿Cuáles son mis motivaciones detrás de lo que decido hacer o dejar de hacer?

El segundo tiene que ver con dar y recibir ayuda. Muchas de las “metidas de pata” en el mundo digital surgen de las brechas de elementos y espacios que nos ayuden a entenderlo y aprovecharlo mejor. Considerando que el espectro de conocimiento y consciencia alrededor del uso de estas herramientas es tan amplio como el de seres humanos —o potenciales usuarios—, es vital que reconozcamos nuestro rol de “educadorxs” y contagiemos en el sentido de responsabilidad sobre el uso de estas herramientas a quienes están “detrás” de nosotros en ese espectro y dentro de nuestro círculo de influencia. Esto puede verse como compartir consejos con colegas de trabajo, ofrecer guía y ayuda en su uso a hijos, sobrinos o padres —yo lo sé, este último a veces cuesta mucho 😅—, entre otras.

El tercero trata de la democratizacion de la opinión pública a través de los espacios digitales y, particularmente, de las redes sociales. Puntualizo dos características sobre las que propongo trabajar:

– La regla de la mayoría, principio básico de la democracia, puede volverse antidemocrática cuando afecta derechos fundamentales. En el contexto de la redes sociales, que algo sea tendencia o reciba apoyo público generalizado no lo valida ni lo vuelve adecuado. ¿Va en contra de mis principios personales o de algún derecho humano? ¿Es discriminatorio o infunde sentimientos de división? ¿Realmente agrega valor a la conversación? ¿Proviene de fuentes confiables? Esos son los filtros a los que, dado el poder que la democracia nos otorga, debemos confrontar cada cosa que compartimos.

– El reconocimiento de las divergencias es primordial para desarrollar una vida en libertad. Aunque es poco probable que eso ocurra en igualdad de condiciones para todos los miembros cómo supone la democracia —ya que nuestro “poder” está correlacionado con el tamaño de nuestras redes—, sea con una comunidad grande o una pequeña, todxs tengamos la oportunidad de compartir nuestra postura ante temas contemporáneos, bajo el principio del respeto mutuo y más allá de las diferencias de opinión.

Para finalizar, lxs invito a identificar espacios de mejora en el manejo de su universo digital. Para aprovechar todo el potencial que estos espacios nos ofrecen, necesitamos recordar que todo poder viene siempre atado a una responsabilidad. Observar y empoderarnos de ambas caras de la moneda no es una opción, es nuestra obligación.

¿Por qué me afecta la apariencia física de los demás?

Originalmente publicado en Recurriendo a la locura para mantener la cordura

Cuando alguien decide tomar una oferta laboral, mudarse, iniciar una relación, apoyar un equipo de fútbol… ¿Cómo reaccionamos?

Pues, generalmente, con curiosidad, emoción y —bajo un contexto ideal— empatía. No obstante, las modificaciones corporales, más si se trata de tatuajes, piercings o expansiones, tienden a despertar otro tipo de reacciones: entran en acción nuestros preconceptos y despiertan sensaciones de juicio. Esto se agrava cuando nuestra reacción ante estos depende de las características (físicas, sociales y económicas) de quienes los lucen, convirtiendo así algo tan sencillo, una cuestión de gustos personales, en un detonante social con gran impacto.

Por eso, en el episodio 10 “Tatuajes: pre concepciones y (re) definiciones” conversamos con Enrique Crespo, un gran amigo que ha logrado “lucir” este arte incluso al ocupar cargos directivos en contextos tradicionalistas.

En alguna clase de yoga, nuestro maestro dijo: una de las “debilidades” de la humanidad es que confía demasiado en sus ojos. Tenemos cinco —si no seis— sentidos, pero dejamos que los ojos definan tanto de lo que percibimos del mundo, de nuestra vida y de quienes tenemos alrededor.

Este recordatorio es importante porque, si no tuviéramos ojos, el cómo lucen o dejan de lucir los demás, no tendría la más mínima importancia. Sin embargo, tenemos ojos y es innegable que nos aportan información. En este sentido, la invitación de esta nota —a partir de la transmisión en vivo y las conclusiones de la semana— es que quizás podemos aprovechar mejor, de forma más consciente, la información que estos nos aportan.

La primera conclusión es que todxs podemos y estamos en la responsabilidad de contribuir al cambio de mentalidad con respecto juzgamiento de la apariencia física. Creo que, independientemente de lo que hagamos, dónde vivamos, o qué roles desempeñemos, esa contribución inicia en mi relación conmigo. Con tanta influencia externa, esa relación de autocuidado y apreciación personal —con énfasis en la percepción y concepción de nuestra apariencia física— se puede alejar de nuestra esencia y de lo que realmente nos mueve.

Para quienes estamos en posiciones de “privilegio”, la segunda conclusión resalta la responsabilidad que tenemos para liderar y abrir camino con el ejemplo. Y la parte más importante aquí es que observemos nuestra propia versión de privilegio, ya que no solo se trata de nuestra posición profesional, status social, independencia económica o rol familiar: todxs tenemos un espacio en el que somos influencia y referencia, incluso sin darnos cuenta.

Finalmente, si quieres hacerte un tatuaje o cualquier modificación corporal, como con toda decisión, te invitamos a que te informes y que observes las razones por las que decides hacerlo o no. Actuar desde una causa inadecuada puede hacer que nos arrepintamos más adelante; una situación no tan ideal cuando las modificaciones en cuestión son irreversibles o al menos muy difíciles de revertir.

Y más allá de si estás pensando en hacerte o no una modificación corporal, el amigarnos con nuestra propia imagen y respetar realmente la de los demás es primordial para aprovechar plenamente nuestra existencia. Nada de lo externo cambia quiénes somos, nuestra capacidad o valor. Lo propio aplica para todos los seres humanos que encontremos en este viaje con fecha de caducidad desconocida pero inminente, en esta “chulla vida”.