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Ojitos de almendra y algodón


Para Curro


De nube y chocolate
son tus ojos de algodón.
Cuando miran se descosen
las tijeras del faldón.
Porque no hay en el mundo
mirada más dulce y tranquila,
que cuando tus ojos almendra
sonríen y miran.
Las flores de las ventanas
se giran levantando sus hojas
ante los mejores abrazos
de tus brazos de rosa.

Excelencia, no perfección

Originalmente publicado en Salto al Reverso

Fotografía y dibujo: Klelia Guerrero García

¿Qué significa excelencia?
La versión del diccionario
es legitimada a diario:
calidad que da licencia
de merecer reverencia.
Mientras tanto, ser perfecto
requiere de algo selecto,
algo que cumpla la lista
—lo deseado en toda arista—
sin el mínimo defecto.

Lo que a veces se me olvida
es que la perfección suplica
una utopía que implica
descontentos de por vida
que no ofrecen salvavida.
Y al aterrizar mis sueños,
ya sean grandes o pequeños,
cuando he intentado buscarla
no llegué nunca a encontrarla…
¡No llegué a pasar de ensueños!

Elizabeth Gilbert dijo
que la Gran Magia pulula,
de varias formas ulula,
hasta que encuentra cobijo,
no importa qué tan prolijo.
Para materializarse
necesita trabajarse;
y podrá ser rechazada,
o por pocos apreciada,
pero trasciende al probarse.

Porque crear no se trata
solamente del producto;
da valor al ser conducto
de aquello que nos “maltrata”
y expectativas arrebata.
Incluso si la perfección
nos brinda algo de dirección,
abogo por la excelencia
en cada intento, en su esencia,
y frutos sin gran dilección.

La sensibilidad de las palabras

Los pensamientos poseen un gran poder que generan inestabilidad a nuestros sentimientos, desalinean por completo nuestro cuerpo y, en ocasiones, nos retienen por un sinfín de horas en la cama. Nos dejan en la mayor vulnerabilidad preguntándonos constantemente qué es la vida. Nos consumen la esencia y nos encarcelan en una burbuja virtualizada por las propias necesidades del ser humano.

Los recuerdos comienzan a exaltarse, mientras que el cuerpo va perdiendo todas sus capas para contener las emociones reprimidas que decidimos guardar u olvidar. Nos obligamos a crear imágenes, sensaciones y pensamientos con la intención de sustituir lo que sucede con nosotros mismos, siendo así lo inventado más real que lo real.

Mi mundo ya no es el de antes porque no puedo sonreír, tocar, besar, abrazar y danzar. Mi realidad se ha convertido en una completa virtualidad, donde las palabras se codifican a través de una computadora y mi voz pierde la esencia para decir un te amo. He comenzado a sentir un gran vacío que se transforma en una burbuja de soledad, creada por esta realidad que se ha instalado e incorporado como una pulga sujetada a un perro.

Escrito por Darashea Toala
Fundadora de Piel Lírica

Cuando me dejé sorprender

Originalmente publicado en Salto al Reverso

Fotografía: Klelia Guerrero García

Muchas veces me pregunté
si realmente llegaría
algo que me sacaría
del espacio al que me adapté
—al que luego incluso me até—.
Después de tanto, dudaba
llegar a ser desarmada
de las capas que vestía
aun cuando me entristecía
la soledad que implicaba.

Estaba atenta y decía
“vida, te invito a sorprender”
pero al ver aquello pender
de un hilo: mi valentía,
mi ilusión se reducía.
Y seguía el descontento
con intento tras intento
en los que el patrón repetía…
Algo adentro se sentía
sin ser visible el obtento.

Tanto se movió, de a poco,
hasta que al fin llegó el día
en que yo me lanzaría
sin temores ni sofoco,
sin pensar “¿si me equivoco?”
Cuando me dejé sorprender
no quise más detener
la fuerza con que vivía,
familiar a la que veía
en Lucas y su radiante ser.

¿Y si es más simple?

Publicado originalmente en Salto al Reverso

Fotografía: Guisella García Bacilio

¿Y si en lugar de acelerar,
de dudar, de exasperarnos,
de engañar y autoengañarnos,
nos permitimos explorar
y con nuestro ser conectar?
¿Y si en vez de limitarnos
y, a veces, aferrarnos
a expectativas sin cesar
y la disrupción evitar,
decidimos arriesgarnos?

Porque eso de complicarnos,
de hacernos esperar
y nuestros sueños aplazar
más allá de relegarnos,
de nuestra esencia alejarnos,
tal vez se puede mejorar
al optar por simplificar
y transparentes mostrarnos.
No es fácil sincerarnos,
pero mucha paz nos va a dar…

Tal vez ayude recordar
que “perfectxs” procurarnos
para salir y lanzarnos
equivale a supeditar
nuestra decisión de comprar
a una lotería ganarnos;
incluso, tras enterarnos,
de que en cuotas nos va a llegar
—cada instante, al respirar—.
¿Tiene sentido privarnos?

Compañía en la ruta

Originalmente publicado en Salto al Reverso

Fotografía: Jacob Chan
Edición: Klelia Guerrero García

Sea que prefieras lo estable
o que te atraiga la ilusión
de lo nuevo y su emoción,
me parece inevitable
que la duda llegue afable.
Y es que aunque no sea invitada
de cualquiera se hace aliada
para provocar confusión,
idealización e inacción,
y una existencia “pausada”.

Si estás en el primer caso,
será la movilización
la fuente de perturbación,
y al inicio o al ocaso
la acusada del fracaso.
Si tu grupo es el segundo,
aunque entiendas lo fecundo
del silencio y de su abstracción,
el cambio será tu adicción
en cualquier rincón del mundo.

Sin juzgar ni escandalizar,
más allá de la exposición
y hacia ambas mi afición,
quizás nos sirva agilizar
la observación, y analizar
la fuente de tal posición.
Que esta sea una decisión,
un resultado consciente
—más del ser que de la mente—
en lugar de una distracción.

Aceptando que “Don Miedo”
estará en cualquier opción,
es mejor que nuestra elección
—sea carrusel o torpedo—
sea propia, ¡más no un remedo!
Invitémoslo a la ruta
quién sabe y, si la disfruta,
tiene la consideración
de aclararnos la visión
mientras llega y nos escruta.